En el libro de Ramiro de Granada “La Biblia III Testamento de Todos los Tiempos”,
este material se publicó por primera vez a pedido de la Orden Votivvm
Hermeticvs, y resulta de obligada lectura el libro entero para los
esoteristas prácticos, pero he decidido publicar esta parte de mi
exclusiva autoría por separado y con algunas correcciones, o mejor
dicho con ciertas actualizaciones y ampliaciones, debido a que gran
número de científicos de las más diversas disciplinas desean conocer y
aplicar esta enseñanza en sus trabajos y temas prácticos y/o
específicos, sin internarse en la vida esotérica. Sin embargo, la
mayoría de los ejemplos están orientados al objetivo prioritario, que
es la Trascendencia de los Individuos, por lo
tanto los ejemplos de aplicación práctica de los Principios y Leyes,
hacen referencia a factores de relación y procesos de los Humanos.
Kybalion es “Gran Llave” y se refiere también a las llaves
de los portales principales de los Templos. El valor científico de Los
Ocho Kybaliones salta a la vista tanto a legos o a cualquier
investigador científico biólogo, matemático, físico, cántico,
antropólogo, cibernético, astrónomo o de cualquier disciplina,
especialmente para quienes valoran la interdisciplinaria. No puede ser
comprendido ni remotamente a partir de las Quince Tesis adjudicadas a
Thot, que son recortes, frases inconexas de escritos herméticos, con
aplicaciones filosóficas más o menos prácticas cuando ya se tiene
completo este Conocimiento Original, tal como fueron desarrolladas por
alquimistas Templarios (musulmanes y cristianos) a partir del siglo
VIIIº de nuestra era.
Cabe aclarar que las Ordenes Templarias no tuvieron origen en la
rama que se vio obligada a interactuar con la Iglesia Católica, pues ya
en el siglo V antes de Cristo, existía una Templis Ordo di Roma, con
origen mucho anterior en Egipto).
Necesariamente debo utilizar un lenguaje que puede parecer
místico o religioso en alguna ocasión, pero nada más lejos de la
realidad, aunque la Ciencia y la Espiritualidad queden completamente
armonizadas en Los Ocho Kybaliones, que son el punto de Convergencia
Perfecta entre lo visible y lo invisible, entre la Ciencia Mundana y la
Ciencia Divina. Ambas se ven comprendidas en el pleno Conocimiento de
las Leyes Naturales Mayores.
Ruego a los Lectores, comprendan que muchos conceptos aquí
expuestos no podrán ser expresados todavía en términos estrictamente
académicos para cada disciplina, con lo que me veo obligado a usar los
mismos términos que se usaron en las traducciones y en los desarrollos
filosóficos. Por contraparte, se observará que en muchos casos, lo que
hasta ahora se trató en términos místicos, religiosos o poéticos,
adquieren una forma contundentemente técnica y hasta “materialista”. La
materia y el espíritu no son cosas disociadas, ni opuestas. Mucho de
lo expuesto aquí sonará a los intelectos más exigentes, del mismo modo
que a las mentes más emocionales, como si de un concierto de Mozart se
tratase, donde el matemático encuentra la misma perfección que el
campesino o el médico, aunque lo perciban con sentidos diferentes.
Sería demasiado largo y poco útil desarrollar toda la historia de
cómo conseguí reunir la Tabla Hermética completa, porque equivaldría a
escribir un libro con mi verdadero Cvrricvlvm Vitae, lo cual carece de cualquier importancia. Mi labor fue reunir las catorce partes del Cuerpo de Osiris, (o sea el Scientiam Corpvs Hermeticvm, el Cuerpo de Conocimiento Hermético), gracias a la inspiración y guía de Isis (alegoría de la Ciencia).
Seth (representación del demiurgo esclavista en la liturgia
egipcia) descuartizó a Osiris en catorce partes y desparramó su cuerpo,
a fin de mantener a todo el mundo en la ignorancia. Muy resumidamente,
es lo que nos cuenta el “Libro de los Muertos” de la tradición egipcia, que mejor tradujeron algunos como “Libro de la Salida al Día”, pero más exactamente debería traducirse como “Salida Hacia la Luz”.
Escatológicamente, tanto en la tradición egipcia como en el
esoterismo práctico, se entiende por “Luz” o “Reino de la Luz”, al
plano astral, porque como bien sabe toda persona que haya salido en
cuerpo astral conscientemente, el espectro de la luz visible desde ese
plano vibratorio es muchísimo más amplio (con el cuerpo astral, fuera
del cuerpo físico). No se trata de un nivel “espiritual” o “celestial”
sino el “Reino de Maya” (Maya es en sánscrito lo ilusorio) y en gran
parte resulta de gran riesgo su exploración por el hombre poco
instruido en este tema, pues no es un “plano de existencia habitable”.
Nadie humano “reside” en ese plano, sino que “permanece” temporal
y circunstancialmente., ya sea tras su muerte física, durante algunos
sueños, etc. Incluso los animales y vegetales, que abandonan su cuerpo
físico durante el sueño, o al morir, suelen estar en cortos períodos
deambulando el plano astral.
En el libro “Reencarnación y el Viaje Astral”, Ramiro de
Granada ha explicado todo muy bien, a partir básicamente de
experiencias mías, amplia documentación de las Órdenes Esotéricas por
las que hemos transitado, y de investigaciones entre ambos, sobre los
procesos escatológicos.
Por lo tanto, no abarcaré aquí el aspecto escatológico, ni
siquiera de la Enseñanza Hermética, salvo algún comentario didáctico en
relación a la propia Tabla y sus Leyes, sino que he preferido
concentrarme en las explicaciones de Los Ocho Kybaliones, también
conocidos como “Corpvs Hermeticvm”, ó Tábula Máxima Hiperbórea que ha
sido el producto de investigación más útil que he realizado en todo el
terreno esotérico sobre lo exclusivamente “Hermético”, llamado así
porque este conjunto de conocimientos metafísicos o Leyes Naturales
Superiores, fue entregado a los hombres por Hermes Trimegisto, (o “Trismegistus”, significa el Tres Veces Maestro (“Maestro de Maestros de Maestros”).
Se lo asocia con los dioses egipcios Dyehuty y Thot (dos dioses
diferentes aunque la egiptología ortodoxa los confunda). Para los
romanos se representó en Mercurio, “el mensajero de los dioses”.
Tampoco resultaría útil gastar tiempo deambulando por los
intrincados laberintos, trampas, mitos, ciénagas y salas de espejos de
la historia, por donde el Conocimiento ha pasado distorsionándose por
demasiadas manos, aunque haga algunos comentarios interesantes más
adelante. Sólo cabe mencionar que los musulmanes fueron los que mejor
mantuvieron e intentaron ordenar la Enseñanza Hermética, dándole cierta
utilidad práctica y respetándola en todo cuanto les fue posible,
mientras que el judaísmo lo deformó y convirtió en un montón de
supercherías (con uso meramente comercial en los últimos dos siglos) y
el catolicismo lo ocultó y combatió del modo más encarnizado posible, a
costa de medio millón de muertos en la hoguera, la espada o la orca en
Europa y Asia Menor.
A pesar de todo ello, el Conocimiento Hermético ha sido ya
recuperado en sus aspectos más importantes y eso implica que el Lector,
cualquiera sea su religión y otras creencias, si se logra separar lo
suficiente de los lavados de cerebro hecho por las instituciones
milenarias, tiene por delante un Camino de Aprendizaje que vale de
verdad, en vez de mantenerse como la mayoría de los “especulativos” en
el innocuo análisis del pasado o las disquisiciones filosóficas sin los
pies en la tierra.
También es muy importante aclarar que aunque esta Tabla está
completa como tal, de cada Ley Hermética se derivan Siete Sub-Leyes y
de cada Sub-Ley derivan otras Siete Sub-Leyes Menores, muchas de las
cuales son muy conocidas como “leyes naturales” en diversas disciplinas.
De ahí proviene el famoso pero mal comprendido número 777, o bien
7x7x7. Pero la completitud de semejante cuadro de Leyes Naturales, que
vienen siendo en realidad 343 más los Ocho Principios, depende de la
comprensión correcta de esta Tabula Máxima y cada hermetista hará lo
suyo según su especialidad. De modo que este Libro es el Piramidión del
cual puede deducirse toda la Pirámide de Leyes Naturales, hasta los
más íntimos aspectos del funcionamiento del Universo.
Cualquier texto puede contener (o interpretarse) literalmente,
pero puede ser alegórico, escondiendo en una forma de relato o incluso
como simple descripción, un sentido y significado más elevado. También
puede contener una enseñanza ética o moral implícita o explícita, pero
los escritos Herméticos tienen carácter anagógico, es decir un máximo
valor espiritual y Divino, elevado a lo más alto y sin duda capaz de
elevar la mente de quien comprende.
He tratado de evitar alegorías y metáforas, desvelando todas las
que me llevaron a descubrir este Conocimiento, explicando las cosas que
lo más literalmente posible, lo cual no resta en absoluto a todo lo
tratado, su extremo carácter anagógico. En otras palabras, este no es un
libro ocultista, sino justamente lo contrario. El hermetismo y el
esoterismo en general han usado muchas veces el sistema ocultista para
proteger conocimientos y documentos que podían perderse debido a
persecuciones ideológicas, como ha hecho en Occidente la Iglesia
Católica con todo lo que atentara contra su poder terrenal. Pero
mientras se asesinaba y hasta quemaban en la hoguera a los Caballeros
Templarios “visibles”, sus Hermanos no visibles construían las
propias iglesias y catedrales del enemigo arquetípico, utilizando
claves, números, símbolos, formas e imágenes, conteniendo el mensaje
auténticamente Cristiano, verdaderamente hermético y esotérico que se
pretendía hacer desaparecer con las matanzas de las personas. Aunque el
ocultismo como sistema de disfrazar conocimientos para que no se
pierdan, permitió su conservación durante milenios, también propició
la gran confusión entre los neófitos, dando lugar al circo
pseudoesotérico actual.
Pero es momento de revertir el
proceso, desvelando lo más claramente todas las claves, aunque es
imposible remontarnos a las explicaciones de cómo se conservó hasta hoy
cada una en particular, pero el hermetista atento hallará merced a
esta obra, el “Mensaje Divino”, no sólo en las construcciones Templarias y textos ocultos, sino en todas las cosas y Seres que le rodean.