miércoles, 18 de febrero de 2009

Medicina Demiurgica IV

De la entropía social al Sida.

«No es una enfermedad que se ha de tratar sino un invento sociopolítico, económico, científico, médico, religioso, moralista, mediático y racista que hace falta desmontar»
Stefan Lanka Biólogo y virólogo alemán.



Debo confesar, que este tema en la medida que lo preparo, lo entiendo y lo digiero, me asombra tanto cómo a muchos de ustedes al momento de la lectura.
El motivo del título requiere la siguiente explicación:
Al intentar encontrarle la vuelta a las razones existenciales del Sida, sólo pude verificarlo con el entorno que nos rodea :
la sociedad capitalista, es la prueba que la realidad supera toda ficción, por increíble que parezca, es la prueba de la genialidad contrapolada del arquetipo demiúrgico.
El macrocosmos por ley de correspondencia se refleja en el microcosmos; cuando el macrosmos viaja vertiginosamente hacia la entropía , hacia la disolución total por sus propias vejaciones y contradicciones, eso mismo sucede en el microcosmos.
Cuando el macrocosmos es la sociedad materialista y el microcosmos es nuestro organismo, visto como un instrumento mecánico, que el único motivo de existencia se debe a la bioquímica y al resultado de las segregaciones hormonales, la identificación con el macrocosmos entrópico es inevitable.
El Sida es el resultado de la identificación del yo pluralizado con la sociedad demiúrgica.
Tal cómo lo explicase Carl Gustav Jung:
“La convicción moderna de la primacía de lo físico conduce, en último término a una psicología sin alma, es decir, a una psicología en la que lo psíquico no podrá ser sino un efecto bioquímico"
El sida es la analogía del entropismo social, sobre la entropía biológica.

Existen una serie de científicos, la mayoría especializados en virología, que aducen sobre la inexistencia del virus del sida, indicando que la enfermedad en realidad es una intoxicación producida por drogas y afrodisíacos, utilizados en las prácticas sadomasoquistas y de homosexuales.

Según estos profesionales la falla en el sistema inmunológico es producida por los "agentes estresantes", que son sustancias químicas, físicas, biológicas, agentes mentales o nutricionales que alteran el funcionamiento del sistema inmunológico.

Ahora bien, muchos se preguntarán, al igual que yo, ¿cómo es que se produce el contagio?
Existen múltiples casos de enfermeras y otros profesionales, los cuáles se pescaron el Sida debido a un pinchazo de sangre infectada, mejor dicho intoxicada. (En realidad está infectada por un virus virtual)

Bueno, he aquí la respuesta, el factor desencadenante (desde mi punto de vista) es psíquico, es álmico, es arquetípico: el miedo.
Y el miedo si que contagia...

-«Las personas que han sido etiquetadas con el SIDA se están muriendo de miedo, de problemas psicológicos y emotivos y por los tratamientos que siguen. "
Stefan Lanka.

Aquí me detengo para explicar los alcances insospechados de este parásito emocional que denominamos miedo.
Para citar a Jung :
"Del interior nos vienen igualmente los afectos. No constituyen una acción voluntaria, sino acontecimientos interiores cuyo campo somos nosotros"
"Se trata de una liberación, de un desencadenamiento de energía que escapa a nuestro control, tensan los músculos, excitan glándulas etc."

Esto es verificable en forma objetiva mediante el fenómeno psicogalvánico, donde un afecto, una emoción, ó un yo psicológico se manifiesta provocando un cambio en el sistema neurovegetativo, comprobable en los cambios de resistencia electro- cutáneo medible por la corriente galvánica a la que es expuesto el paciente.

Siendo de esta manera el miedo , una energía con carga emotiva, un imán que atrae lo que se teme, y de carácter autónomo al individuo no sujeto a catarsis, viviendo en función del complejo.
Cómo dijese Jung: "son genios malignos cartesianos"

He aquí de cómo los parásitos emocionales otra obra demiúrgica nos parasita el alma y nos atan a la rueda del samsara.

Veamos que dice sobre la no existencia del virus:

-«Un virus no es una entidad viva, no puede dividirse por sí misma sino que necesita estar dentro de una célula. Es una unidad muy estable y, por lo tanto, fácil de caracterizar, definir y aislar. El VIH no ha sido nunca aislado y las cuatro fotografías básicas para demostrar su existencia -el virus infectando células, el virus solo, sus proteínas y su ácido nucleico- no han sido nunca publicadas. Lo que se han presentado son fotografías de partículas intracelulares».
Stefan Lanka


Esto no termina acá, mañana sigo con el tema....

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